Posts Tagged ‘Español

27
Jul
11

Protegido: Korno.

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21
Oct
10

León.

-¿Te acuerdas de que era perfecto, pero me faltaba un corazón? Pues me he comprado uno. ¿Me falta algo ahora?-.
(Reconstruyendo).

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León se despierta en mitad de la noche, sentado en su sillón. Se levanta, coge la pistola que descansa a su lado y, cruzando la habitación, la pone en la sien de Matilda, que duerme plácidamente.

Le tiembla el pulso, pero sabe que tiene que hacerlo. Sabe que su vida depende de que se arranque esa espina. Sabe que es ahora o nunca, que si no aprieta el gatillo, tarde o temprano su corazón le colocará entre una bala y esa niña que acaba de entrar en su vida sin un mísero “¿se puede?”.

Las gotas de sudor le resbalan por la frente, rodando por detrás de los cristales oscuros de sus gafas de Lennon.

Sabe que tiene que hacerlo. Lo sabe. Mil voces resuenan en su cabeza, y se enredan en los nudos de su cerebro, intentando encontrar el axón que active el dedo adecuado. El instinto de conservación aúlla, rabioso, notando la traición inminente de una capacidad de raciocinio que parece haberse pasado al enemigo. En la lucha entre ambos, el pulgar acepta órdenes y amartilla el revólver, que ya sólo necesita que el índice recuerde a quien le debe lealtad para iniciar la reacción en cadena que acabará con el peligro.

Es tan fácil mover un dedo… y, sin embargo, su índice parece estar ahora relleno de cemento. Inarticulado. Desobediente, como el resto de las funciones importantes de su cuerpo.

León desiste. La promesa intangible de un mañana mejor siempre podrá con la sólida certeza de una muerte por la espalda, porque si algo caracteriza al ser humano es esa estupidez disfrazada de esperanza.

De camino a su sillón, León deja el arma en el mismo lugar en el que la ha dejado todas las noches desde que llegó a esta ciudad. Nunca había tenido motivos para utilizarla, pero está claro que algo ha cambiado desde aquel día en la escalera.

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Porque la bala más letal del mundo está hecha de carne y hueso.

09
Jun
09

Quote 7.

Berlin, March 2009.

-Hoy día las figuras ejemplares del mal no son consumidores normales que contaminan el medio ambiente y viven en un mundo violento de vínculos sociales en desintegración, sino aquellos que, completamente implicados en la creación de las condiciones de tal devastación y contaminación universal, compran un salvoconducto para huir de las consecuencias de su propia actividad, viviendo en urbanizaciones cercadas, alimentándose de productos macrobióticos, yéndose de vacaciones en reservas de vida salvaje, etc.
[…]
… trata de una infertilidad que hace mucho tiempo diagnosticó Friedrich Nietzsche, cuando percibió que la civilización occidental se movía en dirección al “último hombre”, una criatura apática sin grandes pasiones o compromisos, incapaz de soñar, cansada de la vida, que no asume riesgos, que sólo busca su comodidad y seguridad, una expresión de tolerancia mutua
[…]
Nosotros, habitantes de los países del primer mundo, encontramos cada vez más difícil imaginar una causa pública o universal por la que estaríamos dispuestos a dar la propia vida. De hecho, la división entre el primer y el tercer mundo tiende cada vez más a la línea de una oposición entre llevar una vida larga y satisfactoria llena de riqueza material y cultural y dedicar la propia vida a alguna causa trascendental. […] En Occidente nosotros somos los “últimos hombres”, inmersos en estúpidos placeres diarios, mientras que los musulmanes radicales están dispuestos a arriesgarlo todo, implicados en un combate nihilista hasta el extremo de su autodestrucción. Lo que está desapareciendo de forma gradual en esta oposición entre los que están “dentro”, los “últimos hombres” que moran en asépticas urbanizaciones cerradas, y los que están “fuera” son las viejas clases medias de siempre. La “clase media es un lujo que el capitalismo no puede seguir permitiéndose”-.

(Slavoj Žižek, Sobre la Violencia. Barcelona, Paidós, 2009. Págs. 40-43).

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Ha caído en mis manos este pedazo de libro, y no puedo parar de maldecir la brutal enseñada de plumero de un autor que cita a Marx, Engels y Lenin cuatro veces en las diez primeras páginas, a la vez que me pongo de rodillas con cada rebanada de análisis certero de la triste realidad que nos rodea que me sirve.

Y con semejante terreno abonado llegan los resultados de las europeas del domingo, con ese 56% de abstención, y resuenan en mi cabeza los miles de comentarios que llevo oyendo desde hace tiempo, sobre el nulo interés de la gente por la política, los movimientos sociales o cualquier cosa que vaya más allá del cebollón del próximo viernes, el polvazo del próximo sábado o el partido del próximo domingo, y empiezo a echar muchísimo más de menos a Pedro, a Azahara, o a JRO, y lo único que mi mente caga, a modo de conclusión fecal, es la siguiente frase:

“TENEMOS LO QUE NOS MERECEMOS”.

Pero, acto seguido, otra voz replica:

“No. Porque tenemos una democracia. Y lo que nos merecemos, realmente, es una dictadura. Ya que nos dan los medios para cambiar las cosas, y no nos preocupamos en utilizarlos y hemos dejado que otros se los apropien, lo que realmente deberíamos sufrir es un régimen totalitario, que nos diga hasta cuándo podemos o no respirar”.

Y, entonces, el bueno de Slavoj se saca una cita de Alfonso Cuarón de la manga: “Muchas historias del futuro implican algo así como el “Gran Hermano”, pero creo que tal es la visión de la tiranía en el siglo XX. La tiranía hoy imperante adopta nuevos disfraces; la tiranía del siglo XXI se llama democracia“.

Y yo añado “y hemos llegado a este punto nosotros solitos, haciendo lo que mejor sabemos hacer: acomodarnos, y dejar que otros controlen lo que nosotros deberíamos preocuparnos de controlar” (un reflejo a nivel mundial de lo que pasa, a escala familiar, con la educación de nuestros hijos).

Es cierto aquello de que “la primera generación lo gana, la segunda lo cuida, y la tercera lo malgasta”.
Y nosotros somos, tod@s, los niños pijos del Estado de Derecho, despilfarrando lo que nuestros padres y abuelos consiguieron con tanto esfuerzo y gastándonoslo en tecnología, viajes sin cerebro y “estilos de vida alternativos”, mientras otra gente nos birla la cartera cuando estamos durmiendo la mona.

Lo dicho: no nos merecemos ser libres.

04
Jun
09

Sabiduría.

Children at Nebocady (Czech Republic). February, 2008.

-Dejad que los niños se acerquen a mí-.
(Un Inconsciente).
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El niño habría tenido pinta de empollón gafotas si no hubiese sido por la escopeta de plástico azul que empuñaba en una mano.

Salió por la puerta del vagón como abriéndole camino a su madre, a la que protegía, aparte de con el temible arma de fuego, con una mochila con ruedines del tamaño de una nevera pequeña.

Se notaba que acaba de salir de clase y que se iba a casa, a merendar o a jugar, por la velocidad con la que hablaba y se movía y por su sonrisa de oreja a oreja al mirar hacia atrás y decirle a su madre:

Con la verdad siempre se sufre. Con la mentira, en cambio, no-.

Por los ojos de la madre cruzó una mezcla de vergüenza y tristeza, y de ganas de calzarle una galleta al sabelotodo que, al final, se quedó en eso: en una mirada.

Y es que tiene que ser muy duro que, con seis años, tu hijo te demuestre que ya tiene claro lo que a tí te ha costado toda una vida aprender.

01
Jun
09

Linked.

-Sr. Caguica [mientras Dr. Buenrollo le mete una aguja de 15cms. en el oído]: Is this gonna hurt?
-Dr. Buenrollo: No, but don´t shake your head or you´ll go deaf.
-Sr. Caguica: nice… Aw! Aw! It hurts!
-Dr. Buenrollo: I know, but anyway, don´t shake your head-.
(Nice, Fast and Painful).

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“Después de darle todas aquellas vueltas, decidió ser cocinero.

Su camino pasaría por dejarse la piel entre fogones, por probar, por oler, por no dejar de mezclar sabores, por viajar con cada plato y cada copa. Sería duro, sí, y tardaría años en hacerse un nombre, pero podría trabajar donde quisiera y para quien quisiera. Las manos destrozadas de tanto corte, tanta agua hirviendo, tanto aceite y tanta tralla diaria serían casi una condecoración, y se verían compensadas por el olor de la comida de mil ciudades y por las experiencias vividas trabajando en un centenar de antros, rodeado de gente como él: sin patria ni bandera, pero con la cocina en la sangre.

`En todas partes hacen falta cocineros´, le diría Samuel, años más tarde, tras conocerse en un bus, volviendo de Bilbao.

Acabaron echando un canuto en aquellos soportales cerca de casa de Marcos, en los que él había quedado con Lucía después de que ella volviese de Guatemala.

Samuel le contó que bajaba de ver a su novia, que se había tirado toda Aste Nagusia cocinando para ella y sus colegas… y que no se lo había pasado mejor en su vida. Y…”.

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– No, un momento. Aquí hay algo que no encaja. Samuel no entra en juego si eliges “cocinero”. Ni Lucía, ni Bilbao, ni Marcos.

– ¿Qué? ¿Y por qué no? A lo mejor les puede conocer de otra manera, por otros medios. ¿No has oído hablar de la Teoría de los Seis Grados de Separación?

– No, imposible. Conoce a Lucía y a Marcos en el viaje a Valencia, y para eso necesita a Luís.

– ¿Y? Puede conocer a Luís en… no sé, puede conocer a Luís a través del Abuelo.

– No conoce al Abuelo hasta mucho después de que Samuel suba a Aste Nagusia, así que difícilmente… ¿y qué coño? Él no habría subido a Bilbao en ese momento. O sí, y se habría quedado a vivir. O estaría bajando de allí, pero Samuel no iría en ese bus, porque a lo mejor no habría conocido a una chica de allí que le invitase a ir a verla. ¿No te das cuenta de que todo está relacionado? No puedes aislar un hecho de otro, pretendiendo dejar el resto de la historia completamente inalterado.

– ¿Y por qué?

– Porque es así. Es la Ley. Y o la acatas, o dejamos de jugar a Destinos Dobles: si el tío es cocinero, no hay Fuckultad, ni Londres, ni Nueva York…

– ¡Eh, eh! ¿Tampoco puede viajar?

– Sí, joder, pero no pueden ser “los mismos” viajes. Puede ir, pero no pueden pasar las mismas cosas.

– ¡Pues yo quiero que pasen!

– Pues te jodes. O te quedas con todo, o todo va a la basura. Joder, pero si es la primera norma de la lista: “No se pueden dividir los hechos en unidades aisladas. Todo está relacionado. Una decisión, por pequeña que sea, condiciona el resto de acontecimientos futuros”. Mira, ¿ves? Lo pone en la caj… ¿Dónde vas?

– A mi puta casa… ¡Este juego es una mierda!

[Portazo].

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(21 de Julio de 2008).

26
May
09

Teletransporte.

Osinalice (Czech Republic), November 2008.

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-There is no unconditional love, but from a mother to her children-.
(Pedro).

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Me llevé el vaso de vodka fuera, a la calle, porque necesitaba estar solo.

Recuerdo abandonar la calle principal y meterme por la primera que salía de ella porque quería huir de la luz de las farolas, igual que había salido de la casa para huir de tanta risa y tantas palabras huecas.

“Mierda, se me va a aguar”, pensé cuando me dí cuenta de que la lluvia también estaba cayendo en mi bebida, aunque un segundo más tarde me había olvidado de haber siquiera mirado hacia abajo. Todo lo que podía hacer era cerrar los ojos y pensar en tí entre trago y trago, entre calada y calada.

Mirando al cielo intenté ver las estrellas, pero todo lo que podía contemplar era aquella noche negra y nubosa, pero nubosa como las de antes, cuando las luces de la ciudad no volvían amarillo o rojo cualquier intento de cielo de tormenta. Allí, no: todo parecía inalterado, perteneciente a aquellos tiempos en los que el hombre y la Naturaleza aún jugaban en igualdad de condiciones y su empate técnico se mantenía.

Otro trago, y de repente estaba rodeado de árboles. Y tenía frío y miedo, y volvía a oir risas pero me daba igual no entender ni una palabra. Y tú abrías aquella puerta de madera y hablabas distinto, y me preguntabas que por qué no entraba, con el frío que hacía. Y el bosque se convertía en casas de paredes blancas, y entre las gotas que corrían por mis greñas te decía que estaba fumando, que ahora iba. Y colgaba el teléfono, y entraba en mi casa, y tú estabas a miles de kilómetros de allí. Y tenía los pies metidos en un charco, y ganas de ver el atardecer desde la ventana de un tren, desde el tejado de un barco o desde la ventanilla de un avión. “De camino a”.

Corrías por el andén, y mi vodka se aguaba. Salí por la puerta de “Llegadas” y nos miramos por primera vez en un mes, y nos besamos hasta marearnos mientras enfilaba la calle principal. Y te pasaba la mano por el hombro mientras cruzábamos la ría, camino de tu casa, al girar el picaporte.

Y volvía a entrar en aquel cuartelillo, con el vaso vacío y con un bucle sonoro en la cabeza. Y fuera seguía sin haber estrellas, y con un sólo gesto se cerraban mil puertas.

14
May
09

Justo.

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-No sé qué es peor, si darte cuenta de que el amor no existe, o darte cuenta de que el amor no debería existir-.
(Me, Myself and I).

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Él acaba de entrar por la puerta del Wurlitzer. Ella ya lleva un rato allí, con su grupo de colegas.

Al principio, él no presta demasiada atención a la chica de pelo oscuro y ojos negros que tampoco le dedica más que alguna mirada de reojo. Incluso, su primer objetivo es cualquiera de las otras chicas que forman el grupo.

De repente, cualquier tontería, como el montón donde están los abrigos de ambos cayéndose al suelo, fuerza la conversación, y se inicia la cuenta atrás. Un par de sonrisas, unos minutos de charla intentando oirse por encima de la música, y ambos empiezan a darse cuenta de con quién están hablando: de que él es Él, y de que ella es Ella. De que ellos son Ellos.

Y el resto, desde ese momento, se convierte en Historia.

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El mundo sería perfecto si las personas pudiesen conocerse de nuevo una y otra vez, hasta dar con el momento adecuado.