Posts Tagged ‘Cinefilia

21
Oct
10

León.

-¿Te acuerdas de que era perfecto, pero me faltaba un corazón? Pues me he comprado uno. ¿Me falta algo ahora?-.
(Reconstruyendo).

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León se despierta en mitad de la noche, sentado en su sillón. Se levanta, coge la pistola que descansa a su lado y, cruzando la habitación, la pone en la sien de Matilda, que duerme plácidamente.

Le tiembla el pulso, pero sabe que tiene que hacerlo. Sabe que su vida depende de que se arranque esa espina. Sabe que es ahora o nunca, que si no aprieta el gatillo, tarde o temprano su corazón le colocará entre una bala y esa niña que acaba de entrar en su vida sin un mísero “¿se puede?”.

Las gotas de sudor le resbalan por la frente, rodando por detrás de los cristales oscuros de sus gafas de Lennon.

Sabe que tiene que hacerlo. Lo sabe. Mil voces resuenan en su cabeza, y se enredan en los nudos de su cerebro, intentando encontrar el axón que active el dedo adecuado. El instinto de conservación aúlla, rabioso, notando la traición inminente de una capacidad de raciocinio que parece haberse pasado al enemigo. En la lucha entre ambos, el pulgar acepta órdenes y amartilla el revólver, que ya sólo necesita que el índice recuerde a quien le debe lealtad para iniciar la reacción en cadena que acabará con el peligro.

Es tan fácil mover un dedo… y, sin embargo, su índice parece estar ahora relleno de cemento. Inarticulado. Desobediente, como el resto de las funciones importantes de su cuerpo.

León desiste. La promesa intangible de un mañana mejor siempre podrá con la sólida certeza de una muerte por la espalda, porque si algo caracteriza al ser humano es esa estupidez disfrazada de esperanza.

De camino a su sillón, León deja el arma en el mismo lugar en el que la ha dejado todas las noches desde que llegó a esta ciudad. Nunca había tenido motivos para utilizarla, pero está claro que algo ha cambiado desde aquel día en la escalera.

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Porque la bala más letal del mundo está hecha de carne y hueso.

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13
May
09

Quote 5.

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“Life is like a box of chocolates. A cheap, thoughtless, perfunctory gift that nobody ever asks for. Unreturnable because all you get back is another box of chocolates. So you’re stuck with this undefinable whipped mint crap that you mindlessly wolf down when there’s nothing else left to eat. Sure, once in a while there’s a peanut butter cup or an English toffee. But they’re gone too fast and the taste is… fleeting. So, you end up with nothing but broken bits filled with hardened jelly and teeth-shattering nuts. And if you’re desperate enough to eat those, all you got left is an empty box filled with useless brown paper wrappers”.

(“La vida es como una caja de bombones. El regalo barato, superficial y sin intención que nunca nadie pediría. Y no puedes descambiarlo, porque lo único que recibirías a cambio sería otra caja de bombones, así que te quedas con esa basura rellena de menta batida, y la devoras sin prestarle demasiada atención cuando no te queda nada más que comer. Sí, de vez en cuando hay alguno relleno de mantequilla de cacahuete o de toffee, pero se acaban en seguida y su sabor es… efímero. Así que lo que tienes al final es un montón de trocitos rellenos de gelatina endurecida y nueces rompe-dientes, y si estás tan desesperado como para comerte esos también lo único que te queda es una caja vacía llena de inútiles envoltorios marrones“).

(The Cigarette Smoking Man, en The X-Files: Musings of a Cigarette Smoking Man [Chris Carter/Glen Morgan, 1996]).

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Chúpate esa, Forrest.

05
May
09

X-Men Origins: Wolverine.

“I’m the best there is at what I do, but what I do isn’t very nice”.
(James Howlett, AKA Logan, Lobezno/Wolverine… Carcayú, vamos).

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Todos los tíos, y ahora más, queremos ser Lobezno. Está claro.

Es cierto que Gámbito también mola, porque tiene poder como si fuese gratis, estilo, morro,  y unas cartas muy chulas que impresionan a cualquier mujer a la que a él se le ponga en las narices impresionar, pero en el fondo todos sabemos que va de farol y que miente más que habla.

Ahora: ¿quién no querría ser un mutante macizo, prácticamente invencible, con un esqueleto forrado de un metal indestructible (o casi indestructible) y que, además de repartir cegadoras galletas como si le pagasen por cada una que encaja en su sitio, habla ocho idiomas y conoce dieciséis? ¿Quién no querría haber estado en cuatro de las últimas Grandes Guerras de la Humanidad, y en otras tantas guerras menores y batallas no humanas, y haber vuelto de todas ellas tan sólo con un poco de barro pegado a las patillas y unos pocos conocimientos más sobre cómo destrozar al enemigo? ¿A quién no le gustaría no envejecer como el resto de humanos, poder beber whisky sin tener resaca al día siguiente y fumar puros baratos sin marearse o sin parecer uno de esos señores que pueblan el bar de debajo de mi casa?

A nadie. A todos nos gustaría ser Logan, escuchar el snikt-snikt de las garras de Adamantium al atravesar la piel de nuestros nudillos con cada cabreo, y que nuestro estricto código moral nos llevase (casi) siempre a hacer el bien, pero no a ser buenos.

A todos nos gustaría medirle el lomo al pijazo de Summers, y poder decirle a la cara que Jane se acuesta con él, pero se duerme pensando en nosotros.

A todos nos gustaría conducir una Harley por mitad de la montaña sin miedo a calzarnos una señora hostia, y poder perdernos en pelotas en mitad del bosque, troceando árboles a nuestro paso, cada vez que nos diese un arranque de furia y los recuerdos empezasen a perseguirnos con más ahínco del habitual.

Y a mí me gustaría ser Lobezno, además, porque él tuvo a Silverfox: el resto de cosas son las que, de él, nos hacen felices a nosotros, pero ésta es la única que, en algún momento, le hizo feliz a él.

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(Sobre la película, decir que, aunque no tengo el bagaje comiquero necesario para juzgar la calidad de la adaptación realizada por Gavin Hood, desde el punto de vista cinematográfico me parece que alcanza un equilibrio perfecto entre palomiterismo, moñez, chicha al aire [para nosotros también hay, aunque mucha menos], cantidad de mamporros por minuto y frases con retranca pre-sobada de morros épica.

Si vas al cine esperando ver arte y ensayo, estás de enhorabuena: esta película te hará sentirte como el gilipollas que eres. Ahora bien, si lo que esperas es ver un peliculón que consiga “eso tan difícil como es” que te tires dos horas pensando “ni de coña, de esta no sale”, aún a sabiendas de que te vas a equivocar, y que salgan los títulos de crédito y notes cómo se te aflojan los abductores, entonces no busques más.

Queda demostrado: las pelis de superhéroes, cuando se hacen bien y con cabeza, garantizan diversión a raudales, y a una tarde de cine no se le tiene por qué pedir más.

Que para eso se creó el Séptimo Arte: para entretener y hacer tangibles las fantasías más escandalosas, como aquella de tener garras, chupa de cuero, y patillas de fiera).

22
Abr
09

Parasite.

Brick: [Offering Big Daddy morphine] It’ll kill the pain, that’s all.
‘Big Daddy’: [Wincing with pain] It’ll kill the senses too! You… you got pain – at least you know you’re alive.
[groans]
‘Big Daddy’: It’s easin’ somewhat now. When you got pain, it’s better to judge yourself of a lot of things. I’m not gonna stupify myself with that stuff. I wanna think clear. I want to see everything, and I want to feel everything. Then I won’t mind goin’. I’ve got the guts to die. What I want to know – do you have the guts to live?-.
(Cat On A Hot Tin Roof . Richard Brooks, 1958).

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And then, suddenly, he knew it. No, he didn´t knew it, he felt it, the same way you feel the pain the knife causes as it cuts through layers of skin and flesh; a pain that makes you realize, even before the very first drop of blood stains the cutting board and you dare to look at the damaged area, that you have chopped off your thumb.
With this certainty it fell on him, like a voice coming out of the cinema screen of this former abattoir:

You´re a parasite. A big parasite. And also a stupid one, as not only you´re not fighting your own way through all this life, by keeping all the time at the tail of bigger and better people, feeding on their energy and their dreams… not only this, but you´re not even enjoying and succeeding in your parasitic behavior, as you´re not getting the best of your way of life, failing even in something as simple as letting the host feed you and feeling the pleasure of a full stomach. As simple as doing nothing, but sucking and smiling.
As easy as opening your eyes and your mouth, and just waiting for things to come through them.
Worse than a parasite, I say
-.

Thus the voice spoke, and he was left there, as Newman tried to drive a car and got stopped by a simple drenched, muddy flowerbed.

Then, another truth hit him in the face: cinema was the ultimate way of expression, and nothing could compete with it in delivering joy or misery, fast and deep into the heart.

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(Y, de repente, lo supo. No, no lo supo, lo sintió, de la misma manera que sientes el dolor que produce el cuchillo, atravesando capas de piel y carne, y te das cuenta, antes de que la primera gota de sangre manche la tabla de cortar y te atrevas a inspeccionar la zona dañada, de que te has amputado el pulgar.
Con esta certeza le cayó encima, como una voz saliendo de la pantalla de cine instalada en aquel antiguo matadero:

Eres un parásito. Un parásito enorme. Y también uno de los tontos, pues no sólo no te abres camino por tus propios medios, manteniéndote todo el tiempo al rebufo de personas más grandes y mejores, alimentándote de su energía y sus sueños… no, no sólo eso, sino que ni siquiera disfrutas ni tienes éxito con tu comportamiento, no aprovechas al máximo tu estilo de vida, y fallas en algo tan simple como dejar que te alimenten y sentir el placer de tener el estómago lleno. Tan sencillo como no hacer nada, sólo chupar y sonreir.
Tan fácil como abrir los ojos y la boca, y esperar a que las cosas entren en tí a través de ellos.
Peor que un parásito, te digo
-.

Así habló la voz, dejándole clavado frente a la pantalla, mientras Newman trataba de huir en su coche y era detenido por un simple parterre mojado y lleno de lodo.

Y entonces, otra verdad le golpeó en la cara: el cine era la forma de expresión definitiva, y nada podría competir con él en cuanto a transmitir tristeza o alegría, rapidamente y a lo más hondo del corazón).

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‘Big Daddy’: You’re a thirty-year-old kid. Soon you’ll be a fifty-year-old kid. Pretendin’ you’re hearin’ cheers when there ain’t any. Dreamin’ and drinkin’ your life away. Heroes in the real world live twenty-four hours a day, not just two hours in a game. Mendacity! You won’t…
[winces in obvious pain]
… You won’t live with mendacity? Well, you’re an expert at it! The truth is pain and sweat and payin’ bills and makin’ love to a woman that you don’t love any more. Truth is dreams that don’t come true, and nobody prints your name in the paper ‘til you die-.

13
Abr
09

Gran, Gran Torino. Enorme.

gran-torino-poster1

-I knew really nothing about life or death, until I got to know Walt… and boy, did I learn-.
(Father Janovich, in Gran Torino. Clint Eastwood, 2008).

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Mr. Eastwood siempre sabe cómo pillarme con el pie cambiado. En este caso, con una despedida como se merece a ese personaje del que todos hemos sospechado que, en algún momento, podría salir de la pantalla, apretarnos una hostia con frase lapidaria como guarnición, y volverse a meter en su película sin mirar atrás, mandándonos calentitos a la cama y con la sensación de que, además, nos la habíamos llevado con razón y nos había hecho aprender algo valioso.

Ese personaje que, por otro lado, siempre daba esa sensación de ser intocable y a prueba de balas pero al que, por otra parte, daban ganas de llamar para tomar algo y no decir absolutamente nada en toda la velada. Si acaso, un “¿otro?”, o algún “pago yo” que sabrías que no ibas a poder cumplir. El responsable de que todos, alguna vez, hayamos bebido whisky a morro o hayamos acabado mareados tras intentar fumarnos un puro de vaquero enterito, mordiéndolo de lado y escupiendo cada dos minutos.

Es duro que te digan de manera tan clara que todo se acaba, hasta en mundos tan eternos y atemporales como los que crea el cine, pero en este caso, curiosamente, todo fluye de la manera correcta, porque sólo la persona para la que fue creado uno de Los Grandes Personajes debería tener derecho a darle sepultura. Creo que, si Humphrey levantase la cabeza, sentiría una punzada de envidia y admiración a la vez, pensando que Rick, Spade o Marlowe ya no pueden morir como debieran.

Y por si la reputación terrorífica que se habían ganado en más de cuarenta años de duelos al sol no era suficiente, ahora descubrimos que Harry, Monco, Joe o el Rubio, de los que todos pensábamos que no podían ser más letales de lo que ya lo eran apretando el gatillo, también son capaces de hacer agujeros en las personas dejando de apretarlo. Y que la sabiduría ganada con la edad sobre lo cabrona que puede llegar a ser la vida que destilaba Bill Munny también tiene su lugar en un semi-ghetto del Michigan contemporáneo.

“The thing that haunts a guy is the stuff he wasn’t ordered to do”. Realmente, ¿qué otra lección se puede pedir?

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El día que Él, el de verdad, siga el mismo camino que su personaje más emblemático, se cerrará un capítulo muy importante de la Historia del Cine.

Y ese día, habrá que intentar hacer algo a la altura de Clint. En memoria suya, y a su salud.